Sola

Otra mañana, esta vez ya de primavera. El sol pega contra el paredón del Convento de las Trinitarias y su reflejo a través de mi ventana me hace entornar los ojos. He dormido no sé cuántas horas. Tal vez sea por el antialérgico que el aire madrileño me obliga a tomar, tal vez porque ayer…