Un día más

Me gustaba todo en Kochi, las viejas redes chinas subiendo y bajando sin cesar, los baldes llenos de peces y langostas, la piel lustrosa de los pescadores, los saris leves de las mujeres, los cantos gregorianos que se escapaban de las iglesias, el aroma a coco y cardamomo, el olor de la tierra dulce fundiéndose…