La gente sola

Cielo azul, sol amarillo, aire seco, los parques con los árboles desnudos. Y la ciudad marrón, monocroma, como vacía, congelada. 
Cuatro grados bajo cero a las dos de la tarde en New York. El sol invernal queda atrapado por instantes en los vidrios de los taxis y reverbera tímido en los cristales de los edificios altos, pero en seguida se hunde en las sombras de la 13, la 12, la 11, la 10. Camino Washington Square hacia el sur y recuerdo qué fue lo que durante tantos años me hizo volver una y otra vez a esta ciudad. Como hipnotizada, como necesitada, así fue que siempre volví. Buscaba soledades. Buscaba mirar historias. New York fue siempre para mí una ciudad de gente sola. Como yo, como todos los seres humanos. Pero acá mucho más desnudos, sin vergüenza, sin disimulo: solos. La soledad puede ser terrorífica y alienante para la gente que necesita de la tribu, pero también hermosa para la que no la necesita, para la que por algún motivo -doloroso o no- se ha excluido. Crea seres que destilan una intimidad conmovedora, únicos, irrepetibles. Gente que no se siente observada, gente que no sabe de la mirada del otro. Por lo tanto es mucho más un individuo. No importa que por ese motivo también pueda parecer medio trastornada. La gente sola a veces habla sola. O se ríe o canta o llora en un banco de una plaza. O mientras camina. O mientras anda en bicicleta.
New York no es la misma ciudad que conocí y recorrí hasta el cansancio hace tantos años. Vine por primera vez antes que Giugliani la limpiara de borrachos y drogadictos que acampaban en medio de las calles. Había zonas que ahora se han puesto de moda por donde era peligroso caminar después de cierta hora. Sin embargo, la espléndida ciudad que seduce a todos, alberga a la misma gente de siempre. La que está sola, la que sin ser más feliz o infeliz o mejor o peor que otras personas, a mí me gusta tanto observar. A la que me gusta seguir mientras intento adivinarle su historia. Inmersa en sus soledades, New York me conecta con la mía. Y vuelvo a darme cuenta de que no le tengo miedo, al contrario, me atrapa. En lo más hondo de mi soledad es donde habito yo.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. María Eugenia Ruiz dice:

    Yo iré por primera vez sola a recorrer Europa y estoy asombrada de mi misma .Creo valdrá la pena ,iré donde se me ocurra y seré valiente para enfrentar cada desafío que se me ponga por delante .Deseenme suerte ,amo tener la maravillosa aventura de viajar y soy muy buena hablando con los demás ,aunque no menejo algunos idiomas .@kenurryinstagram

    Le gusta a 1 persona

    1. serviajera dice:

      Mucha suerte en tu aventura Maria Eugenia!!

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s