The lonely city

De un viaje se tarda en regresar. El alma se demora. Estoy aquí, feliz de haber vuelto, feliz de andar descalza, feliz con los 37 grados y las nubes violetas que a la tarde prometen -tal vez- una tormenta. Pero de alguna manera extraña todavía estoy allá. Amo esta sensación de desdoblamiento, la conozco de memoria, sucede cada vez que vuelvo: soy múltiple, soy ésa y ésta, estoy acá pero también realmente en ese lugar de donde acabo de regresar. Esta vez fue New York. Un New York re descubierto, caminatas larguísimas a paso rápido para no congelarme, gente anónima, yo anónima, una nevada, librerías, puentes de hierro, sonidos, vapores blancos, silencios. Volví rica, mi curiosidad resucitada, volví inquieta, con sueños de más viajes, de ciudades, ríos, pueblos y montañas, de aprender más, de conocer más, de saber más, de devorarme este mundo que es como un fabuloso banquete. Entre tantas sensaciones y cosas, además me traje este fascinante libro de Olivia Laing que no puedo parar de leer. “The lonely city”, una obra que explora la soledad como fuente de creación a través de la vida de artistas geniales neoyorkinos, se me apareció como llamándome entre miles de libros en una librería de Union Square. Un regalo de ésos que te hace el Universo cuando estás sola, abierta al mundo y alerta.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Ana Lia dice:

    Pareciera que yo siento y vos escribis Maria. Me doy cuenta que hay muchas almas como la mia que tienen hambre de ver, de conocer, de descubrir, de maravillarse. Creo que fuiste una de las primeras personas que me inspiro para viajar. Es tan cierto lo que decis de la vuelta, de que uno necesita unos dias de transicion. , en mi caso, a veces semanas para acomodarme de nuevo. He tardado un mes en volver a prender el telefono. Me deleita lo que escribism Gracias!

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    1. serviajera dice:

      “Pareciera que yo siento y vos escribís Maria” Esta frase tuya es una belleza, podría ser el comienzo de un cuento, de una novela. Qué bueno que en este mundo haya almas lentas, que se demoran en llegar. Son almas curiosas. Somos privilegiadas Ana Lía. Gracias a vos y un abrazo!

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