Cantar de mis cantares

Fuimos amantes hace mucho y ahora pienso, cómo nos dejamos si nos besábamos así. Así como nos besamos anoche, toda la noche, los labios tuyos y míos húmedos e inflamados de tantos besos, y rojos mis labios y rojos los tuyos, y dos corazones pero una sola respiración, tan profunda que daba miedo, porque el éxtasis y el corazón latiendo tan rápido dan miedo, no por lo que se siente sino porque una sabe que eso no puede durar siempre. Siempre así nos vamos a morir. Toda la noche. Toda la noche mis labios hundidos en los tuyos y los tuyos que me comían dulcemente, como nadie jamás tan dulcemente me los devoró.

Toda la noche sólo besos, sólo eso. No recuerdo tus manos, ni tu pecho, ni tu sexo. No recuerdo mis manos, ni mi pecho, ni mi sexo. Sí tus dientes que se insinuaban todo el tiempo pero no me mordían, sí tu lengua buscando la mía, sí tus labios y los míos, y esas ganas de devorarnos, de ser yo y el otro que eras vos porque yo sola sin vos no me alcanzaba, toda la noche y no descansábamos, y no sé qué eran esos besos, no sé, y ahora que los pienso, y los siento, quiero dormirme pronto para soñar tu boca y la mía, enrojecidas ambas, inflamadas ambas, mojadas, toda la noche, otra vez, toda una noche de besos. 

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