Durga Temple

el

Sucedió una mañana en una aldea remota del Rajasthan; los vi y me acerqué despacio porque no quería molestar. Sabía lo que pasaba, lo había presenciado en otros viajes a India, una vez a la semana los hombres mayores se juntan en el templo para opinar sobre asuntos relacionados a su pueblo o simplemente conversar. En esas reuniones el panda (sacerdote) dirige una ceremonia y después distribuye prasad (comida consagrada por haber estado en contacto con la deidad). Y luego todos toman chai. Me imaginé invisible y me acerqué más. Pero me miraron, y luego, inesperadamente y por señas, me invitaron a sentarme con ellos. Me hicieron un lugar, me convidaron chai.

Cada vez que me cruzo con esta foto me pregunto cómo pudo pasar. Qué hago yo en medio de una asamblea de aldeanos en el Durga Temple? Fue ella, me digo, la gran Durga, poderosa deidad femenina y venerada guerrera radiante, la que me regaló estar y observar, para que yo luego pudiera contar.

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