Su voz hermosa

Baby
Baby
Yo tenía un amante.
Venía a mi casita del Bajo y entre otras cosas escuchábamos a Gal Costa.
El tiempo era mágico con ella, entre otras cosas.
Gal Costa a cierta hora se acababa.
Él desaparecía apurado y culposo y el silencio inundaba mi casita del Bajo.
Aunque no se lo decía, confesaré que a mí me gustaba quedarme otra vez sola.
Cuando desapareció para siempre entendí -con cierto alivio- que todo se acaba.
Pero el final puede no ser trágico; yo soy soleada y me las ingenio y el recuerdo que recuerdo es casi siempre muy bello.
Éramos sólo amantes, era un varón prohibido, pero en mi memoria éramos la voz hermosa de Gal Costa repitiendo Baby, baby, y risas, y sandwiches de miga y tarta de manzana de La Asturiana en la cama.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Silvia dice:

    Tanto y tantos hemos amado con Gal ,que que si de amor musical se trata Gal y Dulce Pontes eran nuestros arrullos.
    A mi también me gustaba quedarme sola después. Metabolizando lo vivido a mi aire y recién entonces el momento era perfecto.
    Hoy no quiero enterarme de su ausencia .
    Ella está, sigue allí. En mi ,en el tal vez.

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