La vela del velero

Colgué un sari de Kathmandu a modo de cortina en mi ventana. Tan etéreo es que, aunque no haya ni la más mínima brisa, se mece y adormece como el vaivén de una cuna. Hoy a la mañana, colándose entre el silencio de la ciudad enclaustrada y el canto de los zorzales, un viento sorpresivo…

Quince mil kilómetros no es nada

Miro a través de la ventana antigua y grande al fondo del pasillo y lo que veo es Bombay. Me paro ahí al atardecer, cuando la luz sobre esta Buenos Aires extrañamente enclaustrada es medio gris azulada y en el cielo, allá arriba, inclinándome, sigue siendo dorada. Yo miro. Y escucho. Los zorzales y las…

La oscuridad y su belleza

Esta mañana me enteré de que La Hora del Planeta, un movimiento a nivel mundial contra el cambio climático y la pérdida de diversidad, convoca a que hoy apaguemos todo desde las 20,30 hasta las 21,30 hs. La idea, que en seguida me encantó, hubiera podido generar en mí distintos pensamientos, pero no pensé, sino…

Amita Kaur

Hoy caía el sol en mi terraza y revoloteaban las golondrinas (de tanto mirarlas descubrí que son las últimas en refugiarse en sus nidos, incluso más tarde que la comunidad de cotorras que vive en la copa de la gran palmera) y tuve hambre. Hambre voraz, de pasta con ajo, tomate fresco, alcaparras, aceite de…

Isidro

Un día un zorzalito se cayó de su nido y lo traje a mi casa. Lo bauticé Isidro; comía medialunas y miguitas de pan. Isidro estuvo conmigo hasta que aprendió a volar. Entonces lo llevé hasta el árbol desde donde se había caído y al ratito desapareció en el cielo, volando, volando, volando, guiado por…

La carpa azul

Los preparativos estaban en la cabeza de papá, o mamá. No lo sé; tal vez en las de ambos. Pero un día de enero nos subíamos todos a un DKW amarillo (más adelante fue un llamativo Valiant color lila pálido) y nos íbamos al Sur. Papá y mamá, hermosos, jeans gastados y en zapatillas. Y…

Treinta años

Estabas vestida de hada y me peinabas. Hablabas sola, me deshacías la madeja de mi melena, me hacías peinados imposibles. Yo leía Crimen y Castigo, lo sé porque jamás olvidaré mi tamborilear sobre las tapas de ese libro. Crimen y Castigo sonaba como ningún otro libro y olía a chocolate. Una cuchara de madera como…

Cosas mágicas

Hay dos personas en esta Tierra a las que quiero más que a mí misma. Una es un varón a quien yo llamo mi sun en vez de son porque como sea y desde donde sea con su cháchara brillante y su risa cristalina me ilumina. La otra es una hermosa luna perlada en el cielo oscuro. La luna…

Mi arma de poder

Mi abuelo Tata murió a los 99 años y su legado -además de sus cuadros multicolores de candombes y milongas, sus cuentos fantásticos y su particular manera de pensar y mirar la vida-  fue una biblioteca inmensa y una espectacular colección de porcelanas chinas y antigüedades asiáticas. Seis hijos, cerca de treinta nietos y varios…

Nidos

Es enero y sopla el Sudeste. Tan conocido, tan del Bajo, tan sanisidrense. Trae con su ruido a sauces despeinados un montón de recuerdos. La casa de mis abuelos. Estaba aquí arriba, en lo alto de la barranca. Y en los largos atardeceres de verano unos cuántos se juntaban bajo el palo borracho del jardín…