El corazón no tiene edad

Aunque acaba de declararse inconstitucional, confieso que la restricción de circular sin permiso para personas de +70 en la ciudad de Bs As debido al Covid me llenó de furia. Intentando desahogarme y calmarme escribí tweets sobre el tema y leí todos los editoriales y cartas de personalidades de distintos ámbitos que repudiaban la medida….

Nidos

Es enero y sopla el Sudeste. Tan mío, tan del Bajo, tan sanisidrense. Trae con su ruido a sauces despeinados un montón de recuerdos. La casa de mis abuelos. Estaba ahí arriba, en lo alto de la barranca. Y en los largos atardeceres de verano unos cuántos se juntaban bajo el palo borracho del jardín…

La vela del velero

Colgué un sari de Kathmandu a modo de cortina en mi ventana. Tan etéreo es que, aunque no haya ni la más mínima brisa, se mece y adormece como el vaivén de una cuna. Hoy a la mañana, colándose entre el silencio de la ciudad enclaustrada y el canto de los zorzales, un viento sorpresivo…

Quince mil kilómetros no es nada

Miro a través de la ventana antigua y grande al fondo del pasillo y lo que veo es Bombay. Me paro ahí al atardecer, cuando la luz sobre esta Buenos Aires extrañamente enclaustrada es medio gris azulada y en el cielo, allá arriba, inclinándome, sigue siendo dorada. Yo miro. Y escucho. Los zorzales y las…

La oscuridad y su belleza

Esta mañana me enteré de que La Hora del Planeta, un movimiento a nivel mundial contra el cambio climático y la pérdida de diversidad, convoca a que hoy apaguemos todo desde las 20,30 hasta las 21,30 hs. Seguramente influenciada por los mundos fantásticos de la buena ciencia ficción por los que navego desde el tercer…

Il nonno y María del Carmen

Fue hace como 90 años y en Charata, un pueblo en ese entonces diminuto rodeado de monte chaqueño, a donde mi abuela fue un verano a visitar a su hermana Maruja. Increíble que mi tía abuela Maruja viviera en Charata, con lo estirada que era, pero se había casado con un médico extravagante que había…

Amita Kaur

Hoy caía el sol en mi terraza y revoloteaban las golondrinas (de tanto mirarlas descubrí que son las últimas en refugiarse en sus nidos, incluso más tarde que la comunidad de cotorras que vive en la copa de la gran palmera) y tuve hambre. Hambre voraz, de pasta con ajo, tomate fresco, alcaparras, aceite de…

Isidro

Un día un zorzalito se cayó de su nido y lo traje a mi casa. Lo bauticé Isidro; comía medialunas y miguitas de pan. Isidro estuvo conmigo hasta que aprendió a volar. Entonces lo llevé hasta el árbol desde donde se había caído y al ratito desapareció en el cielo, volando, volando, volando, guiado por…

La carpa azul

Los preparativos estaban en la cabeza de papá, o mamá. No lo sé; tal vez en las de ambos. Pero un día de enero nos subíamos todos a un DKW amarillo (más adelante fue un llamativo Valiant color lila pálido) y nos íbamos al Sur. Papá y mamá, hermosos, jeans gastados y en zapatillas. Y…

Mi niña

Estabas vestida de hada y me peinabas. Hablabas sola, desenredabas la madeja de mi melena y me hacías peinados. Yo leía Crimen y Castigo, lo sé porque jamás olvidaré mi tamborilear sobre las tapas de ese libro. Crimen y Castigo sonaba como ningún otro libro y olía a chocolate. Una cuchara de madera como varita…