Quince mil kilómetros no es nada

Miro a través de la ventana antigua y grande al fondo del pasillo y lo que veo es Bombay. Me paro ahí al atardecer, cuando la luz sobre Buenos Aires es medio gris azulada y en el cielo, allá arriba, inclinándome, sigue siendo dorada. Yo miro. Y escucho. Los zorzales y las palomas, a ésos…

Primero de enero

Colgué un sari de Kathmandu a modo de cortina en mi ventana nueva. Tan etéreo es que aunque no haya ni la más mínima brisa se mece y adormece como el vaivén de una cuna. Hoy a la mañana, colándose entre el silencio del 1 de enero y el canto de los zorzales, un viento…

Isidro

Un día un zorzalito se cayó de su nido y lo traje a mi casa. Lo bauticé Isidro; comía medialunas y miguitas de pan. Isidro estuvo conmigo hasta que aprendió a volar. Entonces lo llevé hasta el árbol desde donde se había caído y al ratito desapareció en el cielo, volando, volando, volando, guiado por…

La carpa azul

Los preparativos estaban en la cabeza de mamá, o papá. No lo sé; tal vez en las de ambos. Pero un día de enero nos subíamos todos a un DKW amarillo (más adelante fue un Valiant color lila, parecido al auto de Batman) y nos íbamos al Sur. Mamá y papá, hermosos, melenas despeinadas, jeans…

Treinta años

Estabas vestida de hada y me peinabas. Hablabas sola, me deshacías la madeja de mi melena, me hacías peinados imposibles. Yo leía Crimen y Castigo, lo sé porque jamás olvidaré mi tamborilear sobre las tapas de ese libro. Crimen y Castigo sonaba como ningún otro libro y olía a chocolate. Una cuchara de madera como…

Cosas mágicas

Hay dos personas en esta Tierra a las que quiero más que a mí misma. Una es un varón a quien yo llamo mi sun en vez de son porque como sea y desde donde sea me ilumina. La otra es una luna perlada en el cielo oscuro. La luna ha viajado conmigo incontables veces, nos hemos reído mucho…

Mi arma de poder

Mi abuelo Tata murió a los 99 años y su legado -además de sus cuadros multicolores de candombes y milongas, sus cuentos fantásticos y su particular manera de pensar y mirar la vida-  fue una biblioteca inmensa y una espectacular colección de porcelanas chinas y antigüedades asiáticas. Seis hijos, cerca de treinta nietos y varios…

Nidos

Es enero y sopla el Sudeste. Tan mío, tan del Bajo, tan sanisidrense. Trae con su ruido a sauces despeinados un montón de recuerdos. La casa de mis abuelos. Estaba aquí arriba, en lo alto de la barranca. Y en los largos atardeceres de verano unos cuántos se juntaban bajo el palo borracho del jardín…