La sed

Conocí a Marco cuando el Retiro florecía y el aire de tan dulce apenas se podía respirar. Yo recuerdo; entré por primera vez al parque por la Puerta de Alcalá una tarde tranquila de un día cualquiera y seguí prolijamente la ruta que me marcaba mi mapa. Bordeé el gran lago, recorrí las anchas avenidas…

La hora del juego

Soy viajera, nómade, desapegada. Pero siempre estoy fantaseando con armar nidos. Me pasó mil veces, me sigue pasando cuando algo que no sé qué es (el lugar, la gente, los sonidos, los aromas, las costumbres, la comida) me enamora. Pensé en limpiar con lavandina una habitación en un hotelito en Nepal y quedarme para siempre…

Una cantina en Takayama

No tengo foto, estaba oscuro. Pero ella tenía el pelo violeta. Corto, apenas más abajo de los lóbulos de las orejas, aunque no lacio, sino como en los sesentas, medio abultado, peinado con fijador. Tenía los ojos delineados de negro con trazo grueso o quizá con un trazo fino que a lo largo de las…

Karlo, te recuerdo

Lo que voy a contar sucedió durante un viaje que comenzó en Venecia y terminó en Montenegro. En esa época yo vivía en Madrid, trabajaba como cronista de viajes y me habían encargado notas sobre distintos lugares de la región de los Balcanes. En Venecia, a donde no había regresado desde mi luna de miel…

Té en el Sahara

Hace unos años estuve en el desierto de Ouzina, a pocos kilómetros de la frontera entre Marruecos y Argelia, trabajando con un grupo que filmaba un documental sobre el nomadismo en el norte de África. Aunque acostumbrada a la soledad y al silencio del Sahara, el lugar me impactó. Llegamos en 4×4 por el medio…

Después de Ramadan

Ana recordaba perfectamente que Hamid le había abierto la puerta la primera vez que entró en el Riad Camilia. Pero también recordaba que no había reparado en su sonrisa ni en sus ojos. Había llegado a Marrakech concentrada en el largo reportaje sobre el sur de Marruecos que la agencia para la que trabajaba en…

Bharat

…Y ese atardecer en Jaipur, mientras el viejo ex gobernador del Rajasthan me contaba con la fascinación de un niño que en los bosques de Ranthambore había atisbado a un tigre, los pavos reales, con sus colas abiertas en abanico, se paseaban sin apuro por los patios de la antigua haveli. El salón de la…

La vela del velero

Colgué un sari de Kathmandu a modo de cortina en mi ventana. Tan etéreo es que, aunque no haya ni la más mínima brisa, se mece y adormece como el vaivén de una cuna. Hoy a la mañana, colándose entre el silencio de la ciudad enclaustrada y el canto de los zorzales, un viento sorpresivo…

Quince mil kilómetros no es nada

Miro a través de la ventana antigua y grande al fondo del pasillo y lo que veo es Bombay. Me paro ahí al atardecer, cuando la luz sobre esta Buenos Aires extrañamente enclaustrada es medio gris azulada y en el cielo, allá arriba, inclinándome, sigue siendo dorada. Yo miro. Y escucho. Los zorzales y las…

La oscuridad y su belleza

Influenciada por los mundos fantásticos de la buena ciencia ficción por los que navego desde el tercer o cuarto día de la cuarentena, la idea de la noche en pleno día disparó mi imaginación. Así que a las 10 de la mañana vi el planeta completamente oscuro. Lo vi desde muy arriba, como si estuviera…