Quince mil kilómetros no es nada

Miro a través de la ventana antigua y grande al fondo del pasillo y lo que veo es Bombay. Me paro ahí al atardecer, cuando la luz sobre esta Buenos Aires extrañamente enclaustrada es medio gris azulada y en el cielo, allá arriba, inclinándome, sigue siendo dorada. Yo miro. Y escucho. Los zorzales y las…

La oscuridad y su belleza

Influenciada por los mundos fantásticos de la buena ciencia ficción por los que navego desde el tercer o cuarto día de la cuarentena, la idea de la noche en pleno día disparó mi imaginación. Así que a las 10 de la mañana vi el planeta completamente oscuro. Lo vi desde muy arriba, como si estuviera…