La señora Esperanza

Entré al hostal como un náufrago: Por favor deme una habitación decente, una cama con sábanas blancas, un baño con agua caliente, un laundry donde vaciar toda mi mochila. Mi ansiedad contrastaba con la calma chicha de la Isla de Flores. Aquí todo funcionaba al compás lento de los ventiladores. Ovidio (quien después fue mi…