En scooter por el país de las chimeneas de hadas

Hay situaciones durante los viajes en solitario -especialmente por lugares remotos- que dejan a una expuesta, medio desnuda, y todo lo que una ES termina siendo tan evidente que resulta imposible hacerse la distraída. En Cappadocia (pronúnciese ‘cappadokia’) me enfrenté con mi tremenda tozudez: sí, cuando algo se me mete en la cabeza funciono como una mula. Por suerte entre…