Mingala-ba Rangoon

Me desenredo de las sábanas, abro los ojos, una luz lechosa se filtra a través de la ventanita de mi habitación. Miro mi reloj: todavía no son las seis. Me visto, evito el precario ascensor de la guest house donde me hospedo y bajo por las escaleras. En el minúsculo comedor huele a Fried noodles y a…