Karlo, te recuerdo

Lo que voy a contar sucedió durante un viaje que comenzó en Venecia y terminó en Montenegro. En esa época yo vivía en Madrid, trabajaba como cronista de viajes y me habían encargado notas sobre distintos lugares de la región de los Balcanes. En Venecia, a donde no había regresado desde mi luna de miel…

Una cantina en Takayama

No tengo foto, estaba oscuro. Pero ella tenía el pelo violeta. Corto, apenas más abajo de los lóbulos de las orejas, aunque no lacio, sino como en los sesentas, medio abultado, peinado con fijador. Tenía los ojos delineados de negro con trazo grueso o quizá con un trazo fino que a lo largo de las…

La mujer de Hassan

Marianne se fue de su ciudad natal francesa con una amiga. Llevaban un bolso cada una, unos francos ahorrados y un itinerario más o menos delineado. Tenían dos tickets de avión para volar de París a New York y 25 años. En New York durmieron durante meses en el living de un departamento diminuto de…

Bharat

…Y ese atardecer en Jaipur, mientras el viejo ex gobernador del Rajasthan me contaba con la fascinación de un niño que en los bosques de Ranthambore había atisbado a un tigre, los pavos reales, con sus colas abiertas en abanico, se paseaban sin apuro por los patios de la antigua haveli. El salón de la…

El corazón no tiene edad

Aunque acaba de declararse inconstitucional, confieso que la restricción de circular sin permiso para personas de +70 en la ciudad de Bs As debido al Covid me llenó de furia. Intentando desahogarme y calmarme escribí tweets sobre el tema y leí todos los editoriales y cartas de personalidades de distintos ámbitos que repudiaban la medida….

Nidos

Es enero y sopla el Sudeste. Tan mío, tan del Bajo, tan sanisidrense. Trae con su ruido a sauces despeinados un montón de recuerdos. La casa de mis abuelos. Estaba ahí arriba, en lo alto de la barranca. Y en los largos atardeceres de verano unos cuántos se juntaban bajo el palo borracho del jardín…

La vela del velero

Colgué un sari de Kathmandu a modo de cortina en mi ventana. Tan etéreo es que, aunque no haya ni la más mínima brisa, se mece y adormece como el vaivén de una cuna. Hoy a la mañana, colándose entre el silencio de la ciudad enclaustrada y el canto de los zorzales, un viento sorpresivo…

Quince mil kilómetros no es nada

Miro a través de la ventana antigua y grande al fondo del pasillo y lo que veo es Bombay. Me paro ahí al atardecer, cuando la luz sobre esta Buenos Aires extrañamente enclaustrada es medio gris azulada y en el cielo, allá arriba, inclinándome, sigue siendo dorada. Yo miro. Y escucho. Los zorzales y las…

La oscuridad y su belleza

Esta mañana me enteré de que La Hora del Planeta, un movimiento a nivel mundial contra el cambio climático y la pérdida de diversidad, convoca a que hoy apaguemos todo desde las 20,30 hasta las 21,30 hs. Seguramente influenciada por los mundos fantásticos de la buena ciencia ficción por los que navego desde el tercer…

Varanasi, mi amigo Dhawal y una terraza mirando al río

No recuerdo cómo llegué a Benares aquella primera vez. Pero sé que llegué a media mañana, cuando ya las calles eran un hervidero y el calor húmedo que emana el Ganges había saturado el aire. El conductor del tuc-tuc que me traía frenó en una esquina y me dijo que mi hotel estaba en el…