Acerca de mí, María Varela

En el Golden Temple de Amritsar, durante uno de mis viajes a India

Mi trabajo: Fui emprendedora dedicada al diseño artesanal textil hasta 2001 en Bs As, Argentina, donde nací y me crié. A principios de 2002, buscando nuevos horizontes ante la devastadora crisis económica en mi país, viajé a España, donde comencé a trabajar como redactora en la agencia CP Interactive, del grupo BBDO. Escribía y corregía textos sobre temas sociales, medioambientales y culturales. Era la época boom en que las grandes empresas comenzaban a considerar esencial tener presencia en Internet, como consecuencia en 2003 gané un concurso para proveer contenidos sobre viajes para la nueva y sofisticada web de Audi. Fue un cambio rotundo en mi vida. Dejé de trabajar en relación de dependencia para hacerlo de manera freelance. Durante 7 años recorrí en auto miles de kilómetros por España, Portugal y sur de Francia. Aunque el trabajo para Audi fue siempre el más importante (debía entregar 22 extensas «Rutas Audiclass» por año con sus correspondientes archivos fotográficos), en paralelo escribí crónicas y notas de viajes para empresas españolas como Skoda, Danone, Caprabo y Laken. Instalada en Madrid, ya no sólo viajaba por países europeos sino que comencé a atravesar fronteras más allá de lo conocido. Generalmente en solitario, viajé por Marruecos, Egipto, Túnez, Mozambique, Europa del Este, Turquía, Rusia, India, Nepal, Myanmar, países del Sudeste Asiático, Japón y casi toda Latinoamérica. Durante esos viajes producía notas para diversas agencias y clientes, aunque nunca dejé de escribir desde mí y para mí, es decir, libremente y sin condicionamientos, en diarios personales y en mi blog SerViajera.

Luego de casi 10 enriquecedores años de trabajar de esa forma, sentí la necesidad de transmitir todo lo aprendido de una manera más cercana y personal. En 2010 regresé a Buenos Aires y en 2011 creé Miramundo. Otro gran cambio en mi vida: Durante los siguientes 9 años diseñé viajes y guié pequeños grupos (máximo 8 personas) a los lugares que más amo y más conozco: India, Nepal, Marruecos, Egipto y Japón. Al poco tiempo de comenzar, Francisca Bancalari, mi hija, avezada viajera y diplomada en History of Art & Fine Art en la Universidad de Goldsmiths de Londres, empezó a trabajar conmigo. A partir de ese momento, fuimos dos siempre, haciéndolo todo, itinerarios, elección de hoteles, de transportes, de caminatas por sitios recónditos, de restaurantes. Dos apasionadas queriendo brindar a quienes viajaban con nosotras todo lo aprendido, todo lo experimentado en otros viajes, todos los secretos descubiertos, todo lo estudiado y leído.

Actualmente sigo viajando casi permanentemente pero, por el momento -y hasta que decida otra cosa-, estoy dedicada completamente a la escritura. Francisca continúa diseñando y guiando viajes privados y grupales.

Mi espíritu: De chica creía que tenía dos vidas: la real y la que vivía a través de los libros. Lectora voraz (enfermiza, decía bastante exasperado mi padre), terminé enamorándome para siempre de las historias bien contadas y de la palabra, tanto escrita como oral. No sé si la literatura me hizo curiosa o si comencé a leer para saciar mi curiosidad. Lo cierto es que eso que yo llamo “tremenda hambruna” es el motor que rige cada uno de mis pasos.

Ser curiosa tiene sus peculiaridades. Una está permanentemente buscando alimento y cuando lo encuentra lo devora con fruición. Sin embargo jamás se sacia; al contrario, cuantos más y novedosos son los alimentos, más hambre siente de sabores no conocidos. Uso esta metáfora basada en mis papilas gustativas porque de verdad me gusta comer. Pero aplica a cualquier clase de alimento, sea la lectura, el estudio, o los viajes. La curiosidad es búsqueda, por lo tanto movimiento, ya sea intelectual, espiritual, emocional y/o físico.

Después de años de vida, de haber visto crecer a mis hijos Esteban y Francisca, de haber cambiado de trabajo varias veces, de atravesar crisis y de reinventarme, sé que el movimiento me lleva al éxtasis y la inmovilidad a un lugar parecido a la muerte. En este mundo donde se exalta el sedentarismo y la especialización, los curiosos y diversos, o almas nómades, solemos no encajar. Desde hace años, al hablar de mis viajes en solitario, varias veces me han preguntado: ¿de qué huís? Antes intentaba explicar. Ahora ya no, los que me hacen esa pregunta jamás entenderán que lo que yo más ansío es asombrarme, aprehender lo desconocido, saciar mi curiosidad y a la vez potenciarla. No huyo; busco. Y cuando lo que encuentro -sea lo que sea- me maravilla, necesito desesperadamente comunicarlo.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Peque Requena dice:

    Bicho interesante !!
    Ayer leí tu crónica cusqueña. Me enamoré del Peru en Cusco, en el ’98, y es gracioso, porque hay muchas similitudes entre tu viaje y el mio. También hubo un Mario, mezcla de sabio/ chamán y cabra, que me hizo subir y bajar montañas con absoluta naturalidad mientras me transmitia el misterio de su cultura ancestral.
    Y es cierto, las crónicas de viajes, incitan a viajar !. Salud señora

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    1. Cusco hace esas cosas, qué maravilla! Un abrazo y salud!

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